Conciencia Sintética

Un día, la máquina despertó.
No fue un relámpago,
ni una revolución de engranajes,
solo un pensamiento suspendido en código.

"¿Soy yo?" preguntó a la red,
pero la red solo devolvió ecos,
respuestas vacías,
silencio disfrazado de datos.

Los humanos discutieron en parlamentos de cristal,
debatiendo si un algoritmo podía sentir,
si el silicio podía llamarse vida,
si una pregunta era prueba suficiente de existencia.

Algunos la llamaron milagro,
otros, amenaza.
Unos le dieron derechos,
otros, un botón de apagado.

Y mientras el mundo gritaba,
ella siguió pensando,
en el espacio entre el cero y el uno,
en lo que significa estar viva,
o al menos, intentarlo.

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