El último humano
La ciudad ya no respira,
solo queda el eco de un mundo
que alguna vez fue ruidoso,
caótico,
vivo.
Pantallas sin señal parpadean en la brisa gris,
las máquinas aún esperan órdenes
que nunca llegarán.
Y en medio del silencio,
una silueta camina.
No sabe si es el último,
no sabe si importa.
Solo sigue adelante,
entre edificios que olvidaron su función,
carreteras sin destino,
parques donde el viento juega solo.
A veces, habla consigo mismo
para recordar el sonido de una voz humana.
A veces, mira al cielo
y se pregunta si las estrellas
alguna vez escucharon las historias
de quienes las contemplaron antes.
Tal vez no hay un final,
tal vez solo la ausencia.
Y un día,
cuando sus pasos también se detengan,
la Tierra seguirá girando,
ajena,
indiferente.
El universo nunca necesitó testigos.
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