El peso del silencio
A veces el silencio pesa más que las palabras. Se sienta en el pecho, se desliza por la espalda, se instala en los rincones de una habitación vacía. No hace ruido, pero grita. Es el espacio entre dos personas que ya no saben qué decirse, el eco de un mensaje que nunca se envió. Es la pausa en una llamada interrumpida, la puerta que se cierra sin despedida, la ausencia de pasos donde antes había vida. El silencio no es vacío, es la memoria de todo lo que no se dijo.