Ciudades vacías
Las calles están llenas,
pero nadie se mira.
Ojos clavados en pantallas,
dedos que deslizan conversaciones sin voz.
Los semáforos cambian,
los trenes llegan,
las luces parpadean en la distancia,
pero todo parece un fondo difuso
en el que nadie realmente está.
Hablamos con algoritmos,
leemos pensamientos ajenos en frases cortas,
esperamos respuestas
de quienes están tan ausentes como nosotros.
Las ciudades laten,
pero los corazones parecen en pausa.
Nos cruzamos sin tocarnos,
nos hablamos sin escucharnos,
nos vemos sin mirarnos.
Quizás, algún día,
recordemos que la vida no se mide en píxeles,
sino en los segundos
en los que realmente estamos presentes.
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