Ruido Blanco
El mundo nunca se calla.
Hay un zumbido constante,
el murmullo de mil voces superpuestas,
pantallas que parpadean,
notificaciones que laten como un segundo corazón.
Todos hablan,
nadie escucha.
El ruido llena los espacios vacíos,
pero no los silencios.
Porque el silencio no es vacío,
es un idioma que olvidamos.
Cierro los ojos.
Apago las luces.
Dejo que el eco de mi propia respiración
sea la única señal de que sigo aquí.
Por un momento,
el mundo desaparece.
Y en esa pausa,
me encuentro.
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